Una pieza clave en la historia del Ejército del Aire

Seguimos con más reactores de combate del Museo, en esta ocasión, el F-86F-25 Sabre del Museo del Aire. El F-86 fue el primer reactor de ala en flecha y motor axial, el J47-GE-27 de 6.090 libras de empuje, que entró en servicio en la USAF. Los antecedentes los podemos encontrar en modelos como el Me-262 (que empleaba una flecha más discreta) y estudios realizados en túneles aerodinámicos alemanes, ya desde 1935. El ala en flecha reduce los efectos de la compresibilidad, en tanto la componente de la velocidad perpendicular al ala, que es la que realmente genera sustentación, es menor que la componente real, del orden de 2 a 2,5 veces, dependiendo de la forma en planta y de la punta del ala en contra de la creencia popular de que sólo influye la flecha. Resumiendo, que si nuestra velocidad frontal es de 500 km/h, la velocidad que genera resistencia (y sustentación) será de unos 250 – 200 km / h. La tangencial al ala también influye, en este caso, de forma negativa, pues tiende a romper la capa límite por las puntas de las alas. Resumiendo: entra en pérdida por las puntas.

En los primeros modelos del Sabre, se usaban slats para aumentar la curvatura del ala, pero, como hemos dicho, dado que también afecta la forma en planta y punta del ala, el F-86F-25 usaba el ala 6-3, un ala de mayores dimensiones que sus predecesoras sin slats, lo que implicaba un mejor manejo a altas velocidades, pero algo peores a bajas, dado que el alargamiento paliaba los efectos contraproducentes también en este sentido.

Las superficies de control, exceptuando los flaps que eran eléctricos, eran hidráulicas irreversibles desde la variante «E», esto es, el sistema hidráulico genera fuerzas de tal magnitud que no pueden ser contrarrestadas en ninguna parte de la envolvente de vuelo por parte de las fuerzas ejercidas por el aire sobre las superficies aerodinámicas. Dado que eso también significa que el piloto no conoce el esfuerzo que le cuesta al sistema hidráulico el realizar una determinada maniobra a altas cargas G´s (sólo la propia carga G), el F-86 fue pionero en la instalación de un sistema de sensación artificial o feedback, en la forma de resortes situados en la palanca de mando, de forma que cuanto más se tirara o empujara de la palanca, más esfuerzo le costaba al piloto porque tenía que vencer la fuerza de esos muelles.

 

Hay que destacar el inmenso estabilizador vertical, propicio para el combate aéreo (permite jugar con los pies y mantener el control direccional a bajas velocidades, que es en lo que suele acabar un combate tras los primeros cruces) propio de un caza puro como lo fue el Sabre desde el principio, aunque la versión que sirvió en el EA también tenía capacidad aire-tierra. Además, dispone del llamado all-flying-tail, o estabilizador horizontal monobloque, o elevador completo, como se prefiera, al igual que en los cazas posteriores a este.

Disponía de un radar de control de tiro, el AN/APG-30, de entre 450 y 9.000 pies de alcance o rango, que presentaba la captura en el visor A-4 en forma de punto, permitiendo el tiro al blanco con corrección, todo un avance para la época y algo que le dio ventaja (entre otras cosas por supuesto) sobre su rival, el MiG-15.

No disponía de VOR o TACAN, pero sí de ADF (radiocompás) y de un identificador IFF/SIF (identificación amigo/enemigo).

Finalmente, recibió el AIM-9B Sidewinder, siendo el primer caza del EA que lo recibió, a comienzos de los años 1960.

El F-86 permitió que España se acercase a Europa, y Europa a nosotros, a través entre otras cosas, de ejercicios de intercambio (como curiosidad, el viaje a Alemania en Sabre duraba 2 horas y la autonomía máxima del Sabre era de 2 horas y 5 minutos…, todo con radiocompás -ADF-), y la creación de la patrulla ASCUA con base en Manises. Además, fue la cuna de los pilotos del mítico Starfighter.

Asociación Amigos del Museo del Aire
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